1/4/10

VIERNES SANTO, 2 de abril de 2010



Detente un momento frente a la CRUZ.

Jamás nos puede dejar indiferentes…

  Nos violenta

  Nos cuestiona

  Nos molesta

Nos AFECTA.

Tu Cruz, Señor, tu cruda Cruz me afecta.

Mi Dios Crucificado…


¿Me siento afectado por Jesús?

¿Qué me afecta de Jesús?

¿Puedo identificar algún momento de mi vida en que me sentí afectado por el Señor?

¿Creo que he afectado de amor, perdón, misericordia y alegría a alguien?




Somos afección, afectividad, afectos. Nuestros afectos nos mueven, nos cambian. Somos cuerpos que sienten. Carne afectada.

Nuestros afectos son afectados por otro. Por el rostro de un otro que aparece en nuestro camino, que irrumpe nuestra vida.

Muchos rostros, muchos afectos.

 

Así fue y es con Jesús. Llegó sin ser llamado.

Irrumpió entre sus discípulos.

Y nos afectó. Afectó nuestra vida.

Nos afectó su mirada, su amor, sus relaciones.

La forma en que amaba a los pobres nos afectó.

Su decisión, su voluntad, su llanto.

Su palabra dura, firme e inmensamente tierna: “Yo no te juzgo”.

Su palabra profética, su anuncio del Reino.

Nos afecta que nos interpele, que nos cuestione.

 

Nos afectó su muerte. Su muerte violenta y cruda.

Nos afectó su madre llorándolo en la cruz.



Desde ahora sentimos y somos afectados de otra forma.

Queremos amar como El, mirar como El, que sus palabras sean las nuestras.

Que su corazón sea el mío, que su carne, su cuerpo,  sea el nuestro.

 

Que nos incorpore al cuerpo santo de la humanidad.

Que su carne santifique la nuestra.

Que afectemos al mundo con la Buena Noticia de quien nos afectó: JESUS.

Jesús en Viernes Santo… 

(Autor: Pedro Pablo Achondo ss.cc.)

No hay comentarios: